Tengo debilidad por los gatos. Los amo por ser tan sofisticados y elegantes. Y en parte porque hacen lo que se les canta, siempre. Pero miren lo que encontré, un gato que encaja perfectamente en el marco de este blog: ¿Un gato que se deja fotografiar? ¿Una cámara con forma de gato? No señores ¡el gato fotógrafo!
Les presento a Cooper, un gatito de cuatro años de la ciudad de Seattle. Una vez a la semana Cooper se cuelga la cámara al cuello (le cuelgan sus dueños) y sale a fotografiar su barrio. Cada dos minutos la camarita se dispara y Cooper toma una foto.
Y así anda nuestro amigo, de acá para allá llevando su vida gatuna por entre las ramas, el pasto, las cercas de las casas y visitando a sus amigos gatos del vecindario. De cada rincón tiene una foto.
Claro que Cooper no es conciente de su “arte” pero a pesar de eso las fotos le quedan bastante bonitas, al menos los ángulos son bastante peculiares.
Pero el tema del gato fotógrafo no queda solo en lo anecdótico, Cooper ya tuvo su muestra fotográfica el año pasado en Chicago y en mayo de este año la tuvo en Seattle.
Además tiene su propia página web, Photographer Cat. Y su propio usuario en Flickr, Cooper Photographer Cat. Y como si fuera poco, también está en Facebook. Twitter, por el momento, no tiene.
Ah! Me olvidaba! ¿Saben donde apareció también? Miren…
Adoro a Cooper, es tan naranja y tan fotógrafo, se ven tan lindo con esa camarita liviana colgada.
Es todo un artista.




Si vemos a Hester con algo extraño colgando de su cuello, ya sabemos
Me lo como a cooper!! es hermoso y eleganteeeee!!