Ayer fue un gran día, con una de mis mejores amigas empecé un nuevo taller de fotografía, más precisamente de fotografía documental.
Como en todo curso que se precie de tal, es pertinente la presentación en la primera clase de los alumnos: nombres, actividades, profesión, estudios, porque estamos ahi, etc. Pero además de eso debíamos mencionar una foto/imagen que nos haya marcado, que nos haya llegado o que nos hubiera impactado por alguna cuestión en particular. Horror! Miles de fotos me impactaron, me atrajeron y me emocionaron en mi vida! Miles de autores! No pueden preguntarme algo así y esperar que responda rapidamente!
Se pasaron por mi mente muchos fotógrafos: La Chapelle, que es mi favorito, pero me pareció demasiado comercial, demasiado celebrity, amo su estética, pero no se si una de sus fotos me haya emocionado más allá de lo meramente visual. Es un genio, pero no iba a ser mi elegido en ésta oportunidad.
Seguí pensando, Irving Penn, ese si. Sus fotos de Lissa Fonsagrives son impresionantes, el manejo del blanco y negro y el glamour, muchas veces deseé ser como él. Pero no podía elegir una sola foto. ¿Alguna serie? Imposible. Todas me gustan, todas me inspiran.
Tenia que pensar, no me daban mucho tiempo!
Entonces fue cuando recordé una foto no muy conocida de Cartier Bresson tomada en 1947 en New York. Dígo no muy conocida, porque cuando uno nombra a Bresson piensa en fotos como Behind the Gare Saint Lazare, de 1932 o la del niño con las botellas de 1954. Mi foto elegida (que ilustra este post), como ya dije antes, esta tomada en New York. Muestra un hombre solo, sentado entre los muros de los altos edificios de la Gran Manzana con la sola compañía de un gato. Está en la oscuridad, mientras que más allá de la calle está la luz. Está en sombras en el callejón con su pequeño amigo.
Las veces que me encontré con ésta foto, ya sea en libros y internet siempre me cautivó. Bresson, el implacable capturador del momento decisivo había captado lo decisivo del alma humana. No solo una acción, un salto, un gesto, una situación, había capturado la soledad y quizás la tristeza. La introspección, lo que no se ve, pero se percibe.
Llegó mi turno y me presenté. Conté cual era mi foto elegida y la vimos en grande. Muy grande. Y ahi me di cuenta que había elegido bien. Y no solo por toda la carga y la importancia que tiene a nivel artístico e histórico, sino porque también recordé que esa foto me la había explicado mi papá (fan de Bresson) en sus largas clases improvisadas cuando me empezaba a machacar la historia de la fotograía en la cabeza.







Gracias hija por tenerme presente en tus articulos.,lo bueno es eso, entender lo que expresa la foto, y entender lo que quiere contar el fotógrafo,yo hubiese elegido la misma foto es excelente
Buena eleccion, pero me parece que la mia fue mejor!
Fantástica esa foto de Bresson.
¿Dónde dan ese curso de fotografía documental?
Introspección, con la compañía de un ser que aunque es irracional, de alguna manera te entiende y te ofrece su calor balsámico.
Limé.
¡Me encantó tu elección! (Y noté que Obturando tiene nueva facha, ¿Artisteer?
)
Un besote, querida.
Qué lindo, qué lindo todo. Qué lindo lo que decís, lo que contás, lo que repasás, qué lindo tener un padre que te machaque la fotografía en el cerebro desde la cuna, qué lindo hacer fotografía documental. Me suena a que debería envidiarte pero sólo pienso “qué lindo”.